¿Compras un sitio... y luego qué?
Al comprar un coche preguntamos por la garantía. Al adquirir un equipo electrónico, queremos saber cómo funciona el servicio técnico. Al reformar una casa, esperamos que el contratista asuma la responsabilidad de su trabajo.
¿Y al encargar un sitio web o una aplicación?
Muy a menudo solo se hace una pregunta: "¿Cuándo estará listo?"
Es comprensible. Todos quieren poner en marcha su proyecto lo antes posible. El problema es que el día del despliegue no es el final del proyecto. Es el momento en que la solución comienza a trabajar en un entorno real.
Y es precisamente entonces cuando la garantía adquiere la mayor importancia.
¿Qué es exactamente la garantía del software?
Mucha gente asume erróneamente que la garantía significa añadir nuevas funciones de forma gratuita. No es así.
La garantía cubre el correcto funcionamiento de la solución de acuerdo con el alcance del proyecto acordado.
Si después del despliegue aparece un error que se debe al proceso de diseño o programación, el contratista debe corregirlo conforme a los términos de la garantía. Es la responsabilidad por la calidad de su propio trabajo. No por los requisitos de negocio que cambian.
Garantía vs desarrollo del sistema: no es lo mismo
Esta es una distinción muy importante.
Por ejemplo: La empresa, tras medio año, quiere añadir un módulo de reservas. Eso no es una corrección de error: es desarrollo del sistema.
Igual con la integración con un nuevo sistema ERP, la incorporación de otros métodos de pago o la reestructuración del panel administrativo: son funcionalidades nuevas.
Sin embargo, si el formulario de contacto deja de funcionar debido a un error en el código creado durante la realización del proyecto, ya estamos ante un asunto de garantía.
¿Qué debería cubrir una buena garantía?
No existe un estándar único, pero vale la pena comprobar si el contratista especifica claramente:
- qué está cubierto por la garantía,
- cómo se reportan los errores,
- cuál es el tiempo de respuesta,
- cómo es el proceso de verificación de las incidencias,
- si las correcciones se realizan sin costes adicionales,
- qué situaciones no están cubiertas por la garantía.
Cuantas más reglas transparentes, menos malentendidos en el futuro.
¿Por qué la duración de la garantía no lo dice todo?
Una garantía de un año no siempre es peor que una de tres años. Tampoco una de tres años garantiza la máxima calidad.
La pregunta más importante es: ¿Estará el contratista realmente disponible cuando surja un problema?
Porque la garantía más larga sirve de poco si, al cabo de unos meses, es difícil contactar con el contratista. Por eso conviene fijarse no solo en la cláusula del contrato, sino también en la experiencia de la empresa, su historial, su forma de comunicarse y su enfoque hacia los clientes.
Situaciones más frecuentes tras el despliegue
Tras el lanzamiento del proyecto pueden surgir distintos escenarios.
Por ejemplo:
- los usuarios usan el sistema de maneras que no se habían previsto,
- aparecen nuevas versiones de navegadores,
- cambian las interfaces API externas,
- el proveedor de pagos actualiza sus soluciones,
- la empresa quiere ampliar el sistema con nuevos módulos.
No todas estas situaciones constituyen fallos de ejecución. Por eso es importante distinguir entre garantía, soporte técnico y desarrollo del proyecto.
La garantía también es una señal de confianza
Una garantía larga también dice algo sobre el contratista. Muestra que asume la responsabilidad de la solución creada y que no finaliza la colaboración el día de la publicación. Esto es especialmente importante en sistemas a medida, tiendas online y aplicaciones que a menudo evolucionan durante muchos años.
¿Cómo lo hacemos en Web24?
En Web24 partimos de la premisa de que el despliegue del proyecto no pone fin a la colaboración.
Por eso en los sitios web, tiendas y aplicaciones que desarrollamos ofrecemos una garantía de 3 años sobre los trabajos realizados.
Eso no significa que durante tres años ampliemos el proyecto con nuevas funcionalidades de forma gratuita. Significa, en cambio, que asumimos la responsabilidad por la calidad de lo que hemos creado.
Porque creemos que un buen software house debería ser también un socio después de finalizar el despliegue.
Resumen
Al elegir un contratista conviene preguntar no solo por el precio, el plazo de entrega o la tecnología.
También vale la pena preguntar:
- ¿Cómo es la garantía?
- ¿Qué cubre?
- ¿Cómo se reportan los problemas?
- ¿La empresa ofrece soporte tras el despliegue?
- ¿Durante cuánto tiempo asume responsabilidad por su solución?
Son preguntas que a menudo determinan la calidad de la colaboración en los años siguientes.
Porque un código bien escrito es valioso.
Pero igualmente importante es la seguridad de no quedarte solo con él tras el despliegue.
